En el transporte de mercancías, el robo de carga representa un riesgo relevante, especialmente en los trayectos terrestres en América Latina.
Sin embargo, no todos los eventos vinculados con la sustracción o pérdida de una carga se consideran de la misma manera. Robo, hurto y desaparición misteriosa son situaciones diferentes y su tratamiento puede variar según las condiciones de cada póliza.
Existe fuerza sobre las cosas o violencia sobre las personas. Su cobertura dependerá del alcance contratado y de las condiciones establecidas en la póliza.
La mercadería es sustraída sin fuerza ni violencia. Algunas coberturas pueden excluirlo o establecer requisitos específicos de seguridad y custodia.
La carga no llega a destino y no puede determinarse con claridad qué ocurrió. Suele ser uno de los escenarios más complejos, ya que cobra especial importancia la documentación que permita reconstruir la trazabilidad y cadena de custodia de la mercadería.
Porque ante un siniestro no alcanza con saber que la póliza contempla “robo”. Es importante conocer qué situaciones están efectivamente cubiertas, qué exclusiones existen y qué medidas de seguridad exige la cobertura contratada.
Revisar estos puntos antes de iniciar un transporte permite conocer con mayor precisión el alcance del seguro y evitar sorpresas al momento de un reclamo.
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